By Dr Carlos Madrigal- Iberri

Después de una intensa reunión, con múltiples e inteligentes ideas, quiero compartir mis aprendizajes de la sesión del 19 de mayo en las narrativas de COVID-19 con el Dr. Nabarro. Las opiniones que expreso en este texto, están particularmente enfocadas hacia dos puntos medulares: La importancia de seguir las recomendaciones de la OMS contra la crisis del COVID-19 y el impacto de cuidar a los más vulnerables. (países, personas, trabajadores)

Seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud contra el COVID-19.

La 73a Asamblea Mundial de Salud se llevó a cabo de manera virtual. Múltiples líderes mundiales que afirmaron la necesidad de obtener una solución que permita la unión del mundo para enfrentar esta pandemia. Durante esta sesión, los países aplaudieron a la OMS por su rápida respuesta para emitir guías sobre cómo enfrentar la crisis, también lo hicieron por conseguir equipos esenciales para países pobres y por los esfuerzos hechos en temas de investigación y desarrollo para una vacuna efectiva y nuevas terapias. A pesar de la buena voluntad y el sentido de colaboración entre todos los países, un país en particular mostró su descontento hacia la OMS e hizo acusaciones falsas.

Como profesional de la salud pública, creo que es vergonzoso para el mundo entero que uno de los países más ricos del mundo, decidiera iniciar una investigación en lugar de seguir e implementar las recomendaciones de la OMS para proteger a sus ciudadanos. Este tipo de acciones realizadas por un líder mundial, hicieron eco en otros países que decidieron adoptar estas mismas posturas y las consecuencias de estos países son catastróficas. Mexico, Brasil y el Reino Unido están enfrentando los peores tiempos de esta pandemia debido a la terquedad de sus mandatorios y a causa de esto, muchas personas están muriendo por seguir las recomendaciones de sus jefes de estado. Pongamos a México como ejemplo; sin importar las recomendaciones del Dr. Tedros de hacer tantas pruebas como fueran posibles, el gobierno mexicano decidió implementar el modelo centinela para la vigilancia de sus casos. Hoy día, México es último lugar en la lista de países de la OCDE en cuanto a pruebas diagnósticas realizadas por habitantes. A causa de esto, el país está enfrentando una crisis humanitaria con datos insuficientes, en el contexto de un país con tasas exorbitantes de obesidad y diabetes. Condiciones subyacentes que ponen a esta población en un riesgo más alto de muerte. Además de esto, más de la mitad de la población en México vive en la pobreza. Negocios informales o ventas callejeras, trabajos de plomeros, jardineros y taqueros son piedra angular de la economía del país. Ante estas adversidades, el 21 de mayo de 2020 México batió su propio récord de muerte con más de 454 decesos confirmados por COVID-19 en un solo día.

El hecho abrumador es que mientras el mundo está empezando a aplanar la curva de mortalidad, México, Brasil y el Reino Unido están aumentando sus números de muerte por las deficientes acciones de sus gobiernos.

Impacto de cuidar a los más vulnerables.

Las Naciones Unidas se están sobreponiendo al virus en muchos países que si siguieron las recomendaciones de la OMS. Singapur, Colombia, Costa Rica o Corea del Sur son perfectos ejemplos de sociedades que enfrentaron la pandemia con una adecuada organización y una guía clara. En este punto de la crisis, las economías de estos estados están prosperando nuevamente porque de manera temprana concentraron todos sus esfuerzos en atender al consejo más elemental: Reducir la probabilidad de que el virus se transmita de persona a persona. Sabedores de que sus sistemas de salud no estaban preparados para una crisis sanitaria de semejante magnitud, usaron todas las estrategias que tenían a su alcance para involucrar a todos en sus comunidades y hacerlos conscientes de que esta amenaza necesitaba cambios en el comportamiento actual. Principalmente en temas de distancia social y adecuada higiene. Además, redoblaron los esfuerzos en la detección temprana de síntomas y el aislamiento prematuro, así como, rastreo de contactos de los pacientes infectados para detener la transmisión.

El aprendizaje principal que nos dejaron estos países es que: ¡Esta pandemia se trata de la gente! Por eso, los líderes mundiales al igual que todos los empleadores deben proteger a toda costa las vidas de las personas en riesgo, especialmente la gente pobre. Aquellos que no pueden mantener la distancia fácilmente, como los que viven en espacio confinados o trabajan en lugares muy reducidos. Todos debemos cuidar de los trabajadores de la salud, de las mujeres y de los ancianos. El cese de actividades deberá realizarse tan rápido como sea posible y con extremas precauciones, especialmente en países pobres, de otra manera la gente no tendrá dinero, la comida será insuficiente, la desnutrición aumentará y la violencia será insostenible.

Toda vez que las medidas de aislamiento terminen, el mundo entero deberá estar preparado para tener una nueva mentalidad en la que las personas deberán estar en el centro de toda ecuación. Tenemos que apoyar a los científicos; los empleadores necesitan reforzar las medidas de protección en los trabajos, para que sus empleados no se contagien de COVID-19. A pesar de tomar todas las medidas pertinentes, hemos de ser conscientes que el virus no desaparecerá pronto y, por tanto, mucha gente morirá. Ante esta situación, tendremos que ser comprensivos para apoyar una larga evolución de la enfermedad y la depresión asociada al duelo por la muerte de seres queridos. Además, tenemos que caer en cuenta que las personas recuperadas de la infección por COVID-19, tendrán algún grado de daño pulmonar y tendrán falta de aire crónica durante algún tiempo. El mundo después de esta pandemia, necesita ser un mundo mejor en donde todos nos cuidamos y estamos dispuestos a ayudar a los más necesitados.

Para sobreponernos a esta adversidad, tenemos que aprender a trabajar como una célula. No hay lugar para retirar fondos, para dudar en los esfuerzos o para anteponer los intereses personales sobre la vida de los demás. Los países pobres no pueden fortalecer sus sistemas de salud, a menos que los países ricos los ayuden. La humanidad no puede mejorar si seguimos peleando por razones ideológicas o por partidos políticos. Necesitamos liderar para la gente y detener el divisionismo y necesitamos empezar pronto. Necesitamos actuar ya.


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Este artículo es una reflexión del Dr. Carlos Madrigal- Iberri tras la sesión informativa abierta en línea de COVID-19 del Dr. David Nabarro el 19 de mayo de 2020. Forma parte de una colaboración entre 4SD y Un Mundo Joven para inspirar un mayor liderazgo de los sistemas entre los jóvenes durante la pandemia de COVID-19.

Dr Carlos Madrigal- Iberri: Consejo Directivo de Salvando Latidos, una Asociación Civil sin fines de lucro que brinda atención médica para pacientes de bajos recursos. Durante esta pandemia se han dedicado a recaudar fondos para brindar equipo de protección personal a los hospitales que están haciendo frente al COVID-19 en México.

Además, trabaja de manera activa para Novartis México para traer a la Agenda Pública la enfermedad de Chagas, una de las 17 Enfermedades Tropicales Olvidadas declarada por la OMS, que es además la segunda causa de Insuficiencia Cardíaca en America Latina.

“Si queremos hacer una diferencia en salud pública, el mundo necesita gente dispuesta a sumar esfuerzos para hacer de estos padecimientos un problema del pasado y no una nueva amenaza para nuestro futuro”.

La sesión informativa abierta en línea de COVID-19 del Dr. David Nabarro el 19 de mayo de 2020.
17:00 – 18:00 CEST

The views and opinions expressed in these reflections form part of the collaboration between 4SD and One Young World to inspire greater systems leadership amongst youth during the COVID-19 pandemic. They do not necessarily reflect the official policy or position of 4SD as an organisation or it’s associated personnel. Any content provided by authors are of their opinion and are not intended to malign any religion, ethnic group, club, organization, company, individual or anyone or anything.

Los puntos de vista y opiniones expresados en estas reflexiones forman parte de la colaboración entre 4SD y Un Mundo Joven para inspirar un mayor liderazgo de los sistemas entre los jóvenes durante la pandemia de COVID-19. No reflejan necesariamente la política oficial o la posición de 4SD como organización o su personal asociado. Cualquier contenido proporcionado por los autores son de su opinión y no pretenden difamar ninguna religión, grupo étnico, club, organización, compañía, individuo o cualquier cosa.

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